Retomo esta cosa como una catarsis político-financiera de mis conflictos, los cuales, aunque no están resueltos, ya no me quitan tanto el sueño...el letargo emocional es una mediocre delicia que me tiene imbuido en una aparente tranquilidad que no me deja dormir...por la gran puta.
Me duele la cabeza y pienso en vino tinto. Me duele la próstata y pienso en mi negro agujero, que deberá ser urgado por un curioso y cubierto de látex (espero) dedo hipocrático. Mierda, la virginidad de verdad no sirve de nada si la tenés que perder a la fuerza. Por lo menos deberían haber proctólogas, para hacer un poco menos humillante esa práctica para el hombre.
En fin...ya saque lo que quería decir por hoy, espero tener el chance (y el acceso) de hacerlo con más frecuencia.
Salú...