La edad es criminal con cauce, es rebelde con nuestras necesidades, pro medicinas y tratamientos y le hace el trabajo más fácil a la gravedad.
Es un hecho científico que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, y eso de perder libras a estas alturas es para llorar, así que el esfuerzo por ganar tiempo nos saca las lágrimas y la caca.
Esta es una pequeña diatriba que me tomo el tiempo para dedicársela a mis canas, a mis ganas y a mis (mal ganadas) penas.
A esta edad me entró la rebeldía conciente sobre lo que está mal o bien para el colectivo, y sobre cómo quisiera cambiar el mundo. Precísamente en el momento en el que mis preocupaciones y necesidades más urgentes no son más que mantener sana y unida a mi familia. ¿Para qué más?
Salú Pochita, salú...sos mis ojos y corazón...