viernes, 4 de enero de 2013

Hasta que se acabe la batería o hasta que deje de cantar Sabina…lo que llegue primero.


Bueno sería más bien hasta que me tumbe el whiskey, son las 4 de la mañana y estoy pagando las consecuencias de dormir a media tarde o de disque hacer ejercicio a media mañana mientras espero que nuestra vieja lavadora enjuague nuestros trapos.

Tengo insomnio y el último contacto humano fue por el libro de las caras (Facebook pues) con mi ex compañera de trabajo Marta (muy sexi ella).

Mi esposa fue ya hecha bulto por el sueño y yo sigo tratando de que el chivas regal regalado me hipnotice mientras sigo explorando la antojadiza lista de reproducción del reproductor de música de esta mierda (la compu pues).

Mientras logro cabecear un poco, pienso en mi blog, o sea donde voy a publicar esto.  Debería escribir cuando tengo los sentimientos en la punta de la lengua o en la punta del chile y no cuando estoy algo a mostaza y esperando dormir algo para mañana volver a vagar durante mis vacaciones, y mientras escribo esto pienso que debería tomarme un café a primera hora so pena de los cálculos renales que me aquejan de vez en vez.

Lo anterior (muy académico yo vaa), dado que a finales de mis vacaciones de fin-principio de año, he desperdiciado el tiempo en ver tv en lugar de pasar más tiempo con mis hijos.  Fail!.

Eso sólo me recuerda cuanto tiempo tengo para distribuir entre todos mis hijos y cuanto he perdido en el Facebook.  Y ahora estoy en medio de la madrugada pensando en cómo putas matar el tiempo y cansar a mi cerebro para poder yo dormir mientras mis hijos yacen por el cansancio de no hacer nada conmigo o el hartazgo de tener un padre tan holgazán.

Mi hija se levanta para reclamarme que tengo a Sabina con mucho volumen y yo de buena onda le bajo,  pero sigo pensando en que soy una mierda por ser tan huevón y tan pelado que no puedo costear llevarlos al menos al IRTRA.  A la mierda, nos vamos aunque sea a la sexta hoy a vagar y a comer panes de la Berna.

Me gustaría ser tan fluido cuando se trata de escribir para el trabajo y no solo para manifestarme en contra del sistema desde la comodidad de las redes sociales o por medio de este puto blog que por fin retomo (o el chat).

Si no fuera tan público el internet bloguearía mis más profundas frustraciones, mis más sucios deseos y ocultos recuerdos, pero espero tener la capacidad consciente o alcoholizada de expresarme menos obvio y más Borges en el futuro.  Eso me convierte en un redactor nada más, parafraseando a Llorca.

Para ti Patricia va Y sin embargo. Sos lo máximo.

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