Es más fácil indignarse por que se muere un perro o apuñalan a un toro en una corrida que por el ataque a un abogado (un ser humano al fin) que defiende causas poco honorables del la Asamblea Nacional Magisterial o la muerte de la hermana de la premio Nobel de la Paz guatemalteca.
Es más fácil asombrarse porque a la vecina se le cayó el mandado del mercado que por 8 muertos en una discoteca de mala muerte en Villa Nueva.
La cosa es que se minimiza mucho más el hecho al saber que en el lugar se distribuían drogas y peor aún, que el antro era propiedad del candidato a alcalde del partido Líder.
- Viste lo que dijeron hoy en las noticias de la discoteca?
- No, que dijeron?
- Que distribuían droga y que el dueño era el Arístides Hernández!...........
No sé que pensar...tal vez porque estoy tan enrolado en esa idiosincrasia que condena sólo lo que nos atañe y al ver que hay una solución a esos problemas cotidianos (o no tanto) prefiero voltear a otro lado e irme con el rebaño.
Para ponerlo en palabras simples: hay un grupito de mairguanos de no más de 17 años que se ponen a fumar en uno de los parqueos del edificio en donde vivo, el cual está justamente debajo de mi apartamento. Eso provoca que no pueda ni abrir la ventana del dormitorio porque se entra el hedor a cannabis en mi casa y eso me enoja mucho, porque si bien, me he puesto unas 5 veces bien borracho, me puedo jactar de jamás haber probado drogas y quiero que mis hijos sigan mi ejemplo, al menos ese, porque tengo otros vicios de los que hablaré pronto y que tampoco quiero que imiten.
La cosa es que mi lógica elaborada en un microsegundo mental, fue que, si cierran esa mierda, posiblemente se solucione el problema de los drogadictos de la colonia, pero no, el lunes ya estaban ahí.
En resumen, el martes, leí la columna de mi amigo Juan Carlos Llorca: My life in Juarez, en la cual nos pega una gran puteada por el desenfado e indiferencia con el que vimos TODOS los guatemaltecos la matanza en la discoteca El Ranchón. Léanla, es muy buena. Después de leerla me sentí cucaracha.
Esto es un poco de catarsis, creo que para eso sirve esta mierda de los blogs no?
Ayer se apostó una patrulla de la PNC frente a los edificios y de los mariguanos no se supo en todo el día. "Que alivio" pensé. Pero hoy regresaron y se instalaron en otro lado. Igual, no puedo salir a jugar con mis hijos frente a la casa porque no quiero que mis hijos vean eso. No nos han amenazado ni nada, y parecen algo pacíficos, pero su comportamiento no es algo que quiera que mis hijos imiten y no quisiera que un día alguno de esos serotes no pague sus deudas de drogas y lo lleguen a balear ahí.
Pero igual, los muertos del Ranchón, en este momento están menos entre mis preocupaciones ya que aparentemente los mariguanos han sido ahuyentados. No al sacrificio de toros, saludos a la Doctora Rigoberta Menchú y mi más sentido pésame y que don Enrique Torres se recupere pronto, el dinero se recupera, la vida no.
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