domingo, 6 de febrero de 2011

Edad

La edad es criminal con cauce, es rebelde con nuestras necesidades, pro medicinas y tratamientos y le hace el trabajo más fácil a la gravedad.
Es un hecho científico que el tiempo perdido hasta los santos lo lloran, y eso de perder libras a estas alturas es para llorar, así que el esfuerzo por ganar tiempo nos saca las lágrimas y la caca.
Esta es una pequeña diatriba que me tomo el tiempo para dedicársela a mis canas, a mis ganas y a mis (mal ganadas) penas.
A esta edad me entró la rebeldía conciente sobre lo que está mal o bien para el colectivo, y sobre cómo quisiera cambiar el mundo. Precísamente en el momento en el que mis preocupaciones y necesidades más urgentes no son más que mantener sana y unida a mi familia. ¿Para qué más?
Salú Pochita, salú...sos mis ojos y corazón...

miércoles, 26 de mayo de 2010

Probando 123, probando 1234

Retomo esta cosa como una catarsis político-financiera de mis conflictos, los cuales, aunque no están resueltos, ya no me quitan tanto el sueño...el letargo emocional es una mediocre delicia que me tiene imbuido en una aparente tranquilidad que no me deja dormir...por la gran puta.
Me duele la cabeza y pienso en vino tinto. Me duele la próstata y pienso en mi negro agujero, que deberá ser urgado por un curioso y cubierto de látex (espero) dedo hipocrático. Mierda, la virginidad de verdad no sirve de nada si la tenés que perder a la fuerza. Por lo menos deberían haber proctólogas, para hacer un poco menos humillante esa práctica para el hombre.
En fin...ya saque lo que quería decir por hoy, espero tener el chance (y el acceso) de hacerlo con más frecuencia.
Salú...

miércoles, 29 de octubre de 2008

No hay límite

Cuánto es demasiado. Cuándo es poco, cuándo es tarde, cuando es muy pronto, cuándo es hora de decir basta, cuanto es muy poco (siempre).

No hay límite. La verdad es que ayer pareciera que me pasé de la raya, pero siento que no. Estoy haciendo mi esfuerzo y siento que es válido. No es demasiado. Talvez "muy" público, pero es mi esfuerzo...

No quiero afectar a nadie pero estoy muy desesperado y estoy dispuesto a todo...a todo.

Voy a buscar un poco de mesura y tratar de aterrizar en una estrategia que me de más resultados. Darle tiempo al tiempo. Pero la verdad es que ya estoy desesperado, no aguanto y me enchincha esta situación.

No es la mejor estrategia pero espero que con un poco más de cabeza, seso y corazón (de último) la cosa avance más y en lugar de retroceder vaya "palante".

Me siento herido, y esto me hace desesperar, y eso me hace ser estúpido. Pero no soy tan estúpido, así que a hacerle huevos no?

jueves, 16 de octubre de 2008

"Se le cayó un pedacito a la luna"

"Se le cayó un pedacito a la luna", es la frase más tierna que he escuchado en mi vida...bueno han habido otras.
La vez pasada, previo a mi mediocre reconversión a la...cómo decirle,...a el status de creyente, mi hija mayor me preguntó si creía en Dios o no...yo le dije que no, que no creía en Dios.
En la noche la pobre era un mar de llanto porque infirió que, puesto que no creía en Dios, entonces creía en el diablo. Me dió mucha ternura su inocencia y su "blanco y negro" forma de ver el mundo.
Afortunadamente pude presenciar eso y tuve la oportunidad de explicarle lo que en realidad implica ser ateo. Bueno, pseudo - ateo.
Tuve la fortuna también de oir a Margarita, mi otra hija, de tres años exponer su teoría astronómica del porque la luna no se veía perfectamente redonda la semana pasada. "Se le cayó un pedacito a la luna". Me causó mas ternura que gracia la verdad. Me reí, pero me sentí tan afortunado de haber estado presente para escuchar ese comentario con su vocesita que cualquier cosa después de eso, es...cualquier cosa.
Tengo mucho dolor en este momento, mis ojos apenas pueden contener las lágrimas porque mi corazón sabe que hoy de plano va a haber una discusión muy agria, no será la definitiva para mi, pero me siento muy nervioso, ansioso, triste y desganado.
Las cosas pueden estar mejor, pero hoy se pondrán peor...a ver que pasa.

sábado, 7 de junio de 2008

Ensayo sobre cómo me siento...

Esto es lo que pienso y que me pudra en vida si estoy equivocado. Bueno, es un buen título para sacar las tripas en tres capítulos, pero es difícil empezar. De hecho me surgió la iniciativa y el ímpetu de hacerlo porque acabo de leer una nota en la que anuncian la tercera intervención de Britney Spears en una serie que se llama "How I met your mother". Nunca vi el principio de la serie, pero el personaje principal narra ciertas escenas y me imagino que debe estar basada en las peripecias de este tipo previas a casarse con la mamá de su hijo a quien le relata dichos acontecimientos…esto sonó tan académico… El punto es que la serie me encanta, me llama tanto la atención de su título porque es super romántico (que fresa) y muy tierno porque el tipo le esta contando a su hijo como conoció a la mujer con la que se casó, el amor de su vida, la mujer con la que comparte su vida y con la que esta envejeciendo. Es una idea tan profunda que casi me saca las lágrimas porque el hombre siente que el amor que sintió por esa mujer es tan profundo que vale la pena contarsela a su hijo. De veras casi me saca las lágrimas. Pero y si uno no encuentra ese amor? Eso me aguada mucho más los ojos. Me pone un nudo en la garganta como si quisiera vomitar algo que ya no quiero dentro de mi porque mi cuerpo ya no lo necesita. Me gustaría pensar que es posible todavía para mi. Todavía es posible que tenga ese amor por el que me pueda rasgar las venas para darle mi propia sangre y siga respirando de mi aliento. Me gustaría poder decirle a mis hijos que el amor por su madre es tan grande que les voy a contar un día de estos cómo la conquisté. Bueno, la verdad es que si fue muy bonito, pero desde entonces las cosas han sido tan tortuosas que me duele el corazón recordarlas y lo peor es que casi todos los incidentes los he provocado yo. Me acabo de secar las lágrimas. Es esa falta de satisfacción la que creo que me ha llevado a hacer lo que he hecho. Esa falta de balance entre lo que quiero, y lo que debo hacer lo que me tiene tan frustrado. Esa tardanza en encajar mi visión del mundo con lo que quiero hacer es lo que me confunde todavía. A estas alturas de mi vida estoy tan confundido que quisiera tener un libro que me diga qué hacer paso a paso. No hay libro. Pero tal vez no estoy tan mal. No lo creo. No, no estoy tan mal. Creo que si bien, no estoy del todo en lo correcto, tampoco me pueden acusar de estar del todo errado. Creo que el asunto de Fátima y el escándalo que preparó la patricia al respecto, es una visión bastante racional de lo que hay que hacer. Lo que me hizo falta fue aterrizar mis ideas en el hecho de que no se le puede sobreproteger a la niña sin siquiera darle unas guías para sobrevivir en el mundo. Esa es la función didáctica de todo lo que aprendemos, o esa debería ser la función de lo que nos enseñan. En la escuela no nos dicen: apréndanse la historia universal porque sino se convertirán en burros. De hecho no nos dan una razón por la cual debemos aprendernos ese tumulto de datos. Solo nos trasladan la información para aprobar los cursos, ganar puntos y tener un diploma. Que si, sirve, pero ni en la universidad uno termina de entender porque te dan clases de derecho o literatura hispanoamericana. Bueno yo no lo entendía, y la verdad es que no fui tan idiota para esas clases porque las aprobé, pero el punto es que el entendimiento del universo se convierte en una acción mecánica de memorizar datos, procedimientos y citas, sin caer en cuenta del uso que tienen esas enseñanzas. Talvez darles todo ese bagaje de lo que puede ser útil sea de mas estrés, pero decirle a una niña que no debe andar sola en la calle y unicamente decirle que la razón es porque la pueden violar, tocar, robar o lastimar, es menos de la mitad de lo que ella en realidad necesita saber. Lo que debió decírsele es, claro, que hay peligro en la calle, pero igualmente se le debe de indicar cómo proceder en el caso de que alguien se le acerque. En fin, las cosas siempre van en mi contra y lo mejor sería que acabe conmigo mismo. Porque ya no me siento cómodo conmigo mismo. Mi vida cada vez es más incómoda. Mi vida no es lo que esperaba, mi vida se ha convertido en una bagatela de vida. Y ni siquiera tengo vicios para apañar el dolor. No tengo dinero para tener vicios y los vicios me parecen idiotas. Lo peor es que lo que podria llamar vicio solo depende de mi capacidad de concretar encuentros sexuales y ahora estoy en tal sequía que mejor me meto un dedo entre el culo para ver si me coge un hueco. Estoy en el limbo de la incongruencia y la racionalidad. En el filo entre la vida y la autodestrucción. En la frontera entre la brisa disfrutada y la penumbra del desconsuelo de la autoinmolación. Talvez es un desbalance químico que me tiene tambaleando, pero ya llevo dos semanas sin consuelo y cada cosa que me hace, me duele más y me lleva más al borde. Otro día lo cuelgo en línea, estos hijos de puta me bloquearon el blog.

jueves, 10 de abril de 2008

Diatriba sobre el sexo con amor o el amor sexual... o el amor al sexo...o sexo con sexo porque el amor...

Sexo con amor o sólo sexo

Bueno, las cosas no son como las pintan las abuelas…o tu mamá…o en las películas.

El sexo puede ser sórdido, apasionado, cariñoso, con el corazón, doloroso, húmedo, caliente, suave, aburrido, embriagante, envolvente, largo, corto, breve, prolongado, profundo, fecundo (el más peligroso), poético, exhaustivo, exploratorio, ginecológico, superficial, chocante, barato, caro, complaciente, gratificante, agradecido, sudoroso, asqueroso, sucio, apretado, flojo, de lado, por atrás, arriba, abajo, parados (eso es importante), abierto, cerrado, sin gracia, sin amor…

Este es muy común, sobre todo en los años adolescentes, yo no tengo mucho que hablar al respecto, porque no tuve mucha experiencia previa a mi matrimonio, más que con una novia, con quien tuve una relación tórrida, enfermiza que no terminó bien. Nos perdimos en el camino…

Bueno, antes de eso, tuve varios encuentros que eran el epítome del sexo sin amor. Esas señoras servidoras públicas, cuya profesión es tan vilipendiada por los conservadores, me abrieron los ojos al mundano mundo del sexo. Fue muy traumática mi primera experiencia. Sin detalles, puedo decir que la recuerdo muy a mi pesar por eso, por traumática.

Recuerdo otra en la que la señora (ita, tal vez), al terminar nuestra transacción pasó frente a mi en el salón de exposiciones del bar y me vio con una mirada de complicidad, no se porque, talvez porque intenté explorar un poco esa vez…no se. Quiero obviar los detalles así que hasta ahí me quedo.

No es lo más honorable que he hecho, pero tampoco lo menos honorable, si es que se le puede llamar. Pero para ejemplificar la idea del sexo sin amor, ahí está mi experiencia.

La relación tórrida mencionada más arriba es digna de análisis. También sin detalles, puedo decir que desde un principio fue puro instinto de parte mía. No hubo más que tripa y vísceras para hacerlo. Luego mis tripas se sublevaron y le ordenaron a mi cerebro pensar que estaba enamorado de ella, pero ella ya estaba harto de mi, así que se buscó a otra ella con quien si obtuvo buen amor y supongo que algo de sexo, que por cierto no alcanzo a entender o imaginar, cómo se pudo atrever con semejante esperpento.

En fin. Luego yo me harte (muy poco tiempo después), de estarla rogando e imaginándome esa escena de sexo entre la marimacho y la susodicha. Creo que ahí si debió haber amor, porque de veras la tipa era desagradable. No lo digo como muestra de despecho o de desagravio hacia ellas por la dolencia que me pudo causar su engaño y súbito cambio de gustos, lo digo porque de verdad era un marimacho.

Es complicado eso del sexo con amor. Al final la mayoría de veces, aunque lo neguemos y aunque nos declaremos muy enamorados de nuestra pareja, son encuentros sexuales que desembocan en una eyaculación o un orgasmo que nada tiene que ver con el amor.

O sea, muchas veces se nubla la mente (no digo que la cosa sea distinta una que otra vez) y uno sólo se dedica durante los cinco segundos que dura la sensación del orgasmo, a disfrutar ese estremecimiento de la piel, el pubis, el pelo, la lengua, los pies, los pechos y la cabeza. O no?

Digo, yo recuerdo que una o dos veces le dije a mi esposa al terminar el acto…te amo. Pero fue un hecho conciente porque creo que fue un sexo de reconciliación. Es una confesión cínica, pero es mi caso.

Me gustaría hacer esa encuesta, pero si los hombres nos parecemos mucho a las mujeres y pongo un ejemplo verídico que involucra a la susodicha.

- ¿Usted que siente cuando termina? Pregunta la incauta y curiosa novia de Antonio al otro lado de la escasa pared del baño de damas del Teatro Metropolitano.
- Antonio, aún más incauto y buscando convencerla de que es especial para él improvisa una diatriba. Siento como cuando te pasas una rosa por los labios, esa sensación de suavidad aumentada al cuadrado.
- ¿Porque no solo me dice que siente rico y ya? Y no me venga con esas pajas. Contesta la insensible pero cuerda novia de Antonio.

Bueno, lo de insensible fue un recurso dramático para dar cuenta de que ella, a pesar de que estaba muy enamorada de mi, no sentía más que “rico” durante los escasos orgasmos que le ayudé a alcanzar. El sexo es mitad con amor, mitad sin amor.

Lo que digo es que en nuestra sociedad conservadora latinoamericana, lo seguro es que muchas (cada vez menos) mujeres, adolescentes y no tanto, acceden a tener relaciones sexuales con su pareja “por amor”, pero eso no significa que no sientan una “rica” sensación durante el coito que nada tiene que ver con el amor. De ahí, lo empiezan a disfrutar como lo que es, un acto fisiológico al que obedece el ser humano por instinto y nada más.

La verdad eso del homo sapiens esta sobrevalorado. Los animales tienen relaciones sexuales para reproducirse, procrear. Es su instinto cada vez que una hembra de su especie está en celo. El ser humano es, junto al delfín, el único animal que tienen sexo por placer.

Digo, que más “civilizado” y conservador puede ser para una especie tener sexo sólo para procrearse, según el Opus Dei, así debe ser ¿no? A pesar de que esta secta niega la teoría de la evolución de las especies, los animales replican y obedecen al dedillo este “mandato divino”.

Y, es que, ¿qué placer puede sentir una mujer católica envejecida, enferma y recién parida hace cuarenta días de su quinto hijo, durante el sexo con su abnegado esposo que la utiliza como receptáculo de su especie? Y menos amor por él, creo que sólo puede sentir amor a Dios y su fe para soportar a su esposo y su sonrisa de complacencia cuasi tierna cuando en una semana le de la noticia de que viene el sexto vástago.

Bueno, son suposiciones, pero es que una mi amiga que es del Opus y que ya va por el sexto, ya se graduó de la universidad pero su prole no le permite hacer algo más allá de ser auxiliar de un catedrático en una universidad privada, de ahí, sólo que por orden médica le quitaran los ovarios dejaría de procrear la pobre.

Sexo con amor es posible…no se. Si es posible, creo que si. Pero no durante todo el acto.

El amor esta sobrevalorado también. El sexo también lo está. Sobre todo cuando al hombre deja de excitarle una revista pornográfica después de que el proctólogo le hizo un examen de próstata barato. Ahí se da cuenta el hombre que una eyaculación puede llegar a ser, no más que el producto de un poco de presión sobre esa glándula con el dedo medio de otro hombre.

Es más, un niño aún sin llegar a la pubertad, puede tener una erección después de una larga jornada sin orinar. La vejiga le hace presión en la próstata y …zás, sus pantalones se deforman como si escondiera un marcador de pizarrón entre las piernas.

Eso si es traumático.

La mujer no tiene ese problema. Digo, de tener fluidos vaginales por el examen ginecológico. Suerte para ellas y que ventaja de verdad. Para muchas es una experiencia al cien por ciento desagradable, mientras que uno con el proctólogo siempre eyacula por su dedo…que imagen tan desagradable…necesaria de sufrir alguna vez por nosotros, pero siempre desagradable. Ven, eyaculación, no siempre es sexo y menos amor.

Tacto vaginal no siempre es sexo, y menos amor.

Pero la cosa no es tan dramática y tan traumática como las dos y media páginas anteriores.

Si, no hay conclusión sobre si el sexo involucra siempre al amor. A veces si, a veces no. Afortunados los que tienen un índice alto de sexo con amor. Tienen su propia historia romántica tipo Hollywood o Shakespeare sobre las relaciones de pareja.

Pero no hay nada como ese encuentro furtivo en un hotel en donde no hay reglas. En donde el vecino de al lado no te conoce. En donde podes gritar, gemir y dar lo que querés dar y pedir lo que querrás.

Hablar sucio, tierno, a gritos o solo pujar de placer. Arrancarte la ropa y buscar comerte la piel de ella.

Morder sin violencia, hasta provocar esa sensación que se encuentra en el umbral de la caricia y de la dominación, que da tanto placer como sufrimiento pero que te obliga a salivar y a sudar porque sabes que tu pareja esta saboreando tu pezón, y no solo siente su sabor, sino que también siente su olor, textura y calor.

Dar una palmada de vez en cuando en las nalgas para refrescar el momento. Una palmada cariñosa y en complicidad con ella. En la que el golpe no provoca dolor sino que acelera las sensaciones por la piel un poco y él, se siente que controla la situación, pero ella sabe que no es así porque en cada movimiento para tomar impulso y dar la palmada, es una contracción muscular que su cuerpo también aprovecha para apretarse contra el suyo.

¿Que si eso tiene que ver con confianza con él? Tal vez, pero entonces pierde la esencia de lo improvisado, de lo casual, y la cosa es involucrarse con alguien que sea mas o menos afín a tus propios deseos. Bueno, eso requiere un poco de más tiempo, cierto, pero también es un proceso de experimentación, de buen ojo e instinto.

Los seres humanos podemos andar en celo todo el tiempo, así que la cosa sería tener buen ojo y llegar a dar la palmada correcta por prueba y error, hasta llegar al punto exacto en que ella te diga que no quiere palmada, sino que prefiere que bajés a sus cavernas y explores con tu músculo lingual sus deliciosos fluidos.

Pequeñas mordidas, ricos chupones, presión suave sobre la piel de la nalga, jalar de la cintura contra tu cuerpo sin prisas, pero procurando que no quede espacio entre los cuerpos, que se sientan, que procuren fundirse, tragarse, saborearse.

¿Eso se puede hacer sin amor o no?

Es cuestión de piel (frase hecha pero válida), es cuestión de saliva, es cuestión de sudor, es cuestión de aroma, de sabor, de ritmo respiratorio. Esa respiración que cada vez se hace convierte cada vez más en un jadeo que revela la sensación que siente cada vez que encontrás otro punto que la estimula, otro movimiento que la acelera, otro ángulo que la estremece.

En el cuello, en las manos, en las nalgas, en los pies, en las piernas, en el pubis, en la oreja, en sus labios, con su lengua, en sus pezones, debajo de los pechos, alrededor de los pezones, pasear desde el derecho hasta el izquierdo sin dejar de tocar su torso con la lengua.

Y sin mayor esfuerzo, llegar a la espalda, empezar a besar donde termina el cuello y terminar de besar donde empieza la espalda, ahí, en la cintura, hacer una caricia que sienta hasta su riñón, el cual se pone generoso y comparte la sensación con su pubis, los pechos y la coronilla.

Es tan rico ese recorrido de su cuerpo que no pensás en porqué están ahí, no pensás en que va a pasar después de que termine todo, solo pensás que parte de su piel vas a visitar en el próximo segundo y el próximo, y en el siguiente y en la punta de su pie que deja ver que se estremece cada vez que encuentro un nuevo punto que la empuja más al borde del orgasmo.

Cada vez que se retuerce un poco, se que estoy logrando algo y mi hombría crece un poco cada vez. Entonces no me apresuro, sigo explorando sus puntos, tratando de obviar lo obvio, tratando de estar donde los libros no dicen que se puede encontrar el estímulo. Donde el cine erótico no llega por temor a la censura. Donde el porno duro no pasa porque no es lo suficientemente sucio.

Ahí, donde ella lanza un gemido aunque sea suave, o reacciona con una pequeña contracción en el vientre; ahí se que voy llegando por el camino correcto y que voy a llegar al verdadero cielo, cuyo camino no es tortuoso como lo describe la biblia y hasta se atreve a conminar a sus seguidores. Ese camino es tan rico, tan deleitante, tan abrasivo, tan embriagante y tan peligroso, que no queda más que seguir explorándolo hasta llegar a la gloria y el perdón juntos.

Ese camino no admite remordimientos, sólo sexo. Hace olvidar el amor o la conciencia de que en realidad ignoras su nombre, sólo querés seguirla saboreando hasta que ella sepa que podes darle lo que ella quiere…y cuando ella lo obtiene, cuando llega al clímax, entonces sabes que sos suficiente hombre para poder sentir tu sexo dentro del suyo.

(I am such a giver don´t you think?)

Y al final, viene la resaca emocional, pero el recuerdo de que tuviste el mejor sexo…antes del próximo encuentro eso sí.

¿Sexo con amor? hay que buscarlo, pero no debe ser un objetivo de vida porque la mayoría de los encuentros sexuales, incluso con la esposa o esposo, son más sexo que amor. No es un pecado, ni tampoco es un crimen y mucho menos es una virtud.

Pero que rico es hacerlo sin compromisos involucrados. Que rico es pasarla bien.